Dijeron que veníamos aquí a aprender.
y aprendimos.
Aprendimos matemáticas,
lengua,
inglés…
cosas que en su momento
parecían importantes.
Pero ahora, cuando miro atrás
no es lo que veo.
Lo primero son las personas,
Los días normales,
Las cosas pequeñas:
Los recreos,
Las clases que parecían no acabar nunca.
Los viernes que salvaban toda la semana.
Las risas sin motivos.
Los “luego te lo cuento”.
Y sin darnos cuenta,
estamos aquí,
En el final.
Y no se siente como acabar un curso,
se siente como acabar una vida entera.
Algo que pensábamos que iba a estar siempre.
Y ahora no.
Y duele.
Porque si intento resumir todo lo que hemos vivido,
Solo salen momentos.
Las convivencias.
El viaje a Madrid.
Las cooperativas.
Los días normales que deseábamos que acabaran,
y ahora lo son todo.
Recuerdos que no sabemos ni por qué se quedan,
Pero se quedan.
Como aquel día en primaria
Los fijos del comedor,
acabamos encerrados en clase.
Risas nerviosas,
un poco de caos.
Un silencio raro.
pero al final, una historia más.
No por lo que pasó,
sino porque estábamos todos juntos.
Y eso es lo que se queda.
Si vuelvo aún más atrás…
infantil y primaria parece otra vida:
Las bodas,
el atrapa niñas,
correr sin parar por el patio
como si no existiera nada más.
Y entonces no lo sabíamos,
pero ya estábamos construyendo
todo esto sin darnos cuenta.
Ahora estamos aquí:
Último curso,
Últimos días.
Últimas veces sin saber que eran las últimas.
El himno suena en la cabeza:
“Aprender para la vida.”
“Aprender a ser mayor.”
Antes era solo algo que cantábamos,
ahora es algo que entendemos.
Y pesa un poco,
porque crecer no solo es avanzar,
es empezar a dejar cosas atrás.
Luego llega esa frase,
la que siempre estaba ahí.
la que nunca quisimos escuchar de verdad:
“Llega la separación.”
Ahora sí.
Ahora significa algo.
Porque esto no se repite:
No estas personas,
No estas risas,
No esta forma de estar juntos.
Y lo peor no es irse,
lo peor es darte cuenta
de que esto era lo normal.
Y que no lo vamos a volver a vivir así nunca más.
Pero también hay algo que no se va, todo esto.
Todo lo que hemos sido aquí,
todo lo que hemos vivido sin darnos cuenta:
Las clases,
Los recreos,
Las conversaciones sin importancia,
Las risas que ahora lo son todo.
Aunque cambie,
aunque duela,
Se queda.
Si intento imaginar el futuro,
me veo volviendo aquí.
Un día cualquiera,
entrando por la puerta.
Y todo parecerá distinto:
Más pequeño.
Más silencioso.
Más lejano.
Pero habrá algo que seguirá estando,
Esto:
Lo que fuimos aquí.
Lo que compartimos.
Lo que no se puede repetir.
Por ejemplo, una vez Álvaro se fue a África.
No hace falta explicarlo,
Los que estuvimos allí lo sabemos.
Y aunque ahora suene a risa,
en realidad es eso lo que somos.
Los momentos pequeños
que se volvieron enormes,
recuerdos que nadie va a entender
igual que nosotros.
Ahora sí,
hay algo que no se me olvida.
Algo pequeño,
pero que ahora vale muchísimo.
En segundo, nuestro profesor de Historia y tutor,
sí, tú, Emilio,
nos decía los lunes que quedaban
para acabar el curso.
Nosotros lo escuchábamos
como si siempre fuera a haber otro lunes,
otro curso,
Otro año.
Y ahora pienso
lo que estaba contando sin decirlo:
El tiempo, Nuestro tiempo.
Ahora sí,
la cuenta atrás de los lunes,
ha acabado para siempre
y empieza otro tiempo,
Nuestro tiempo.
